Como he pagado a usted tranquilamente el dinero que me cobró por reparar mis zapatos, le va a extrañar sin duda la carta que me veo precisado a dirigirle. En un principio no me di cuenta del desastre ocurrido. Recibí mis zapatos muy contento, augurándoles una larga vida, satisfecho por la economía que acababa de realizar: por unos cuantos pesos, un nuevo par de calzado. (Éstas fueron precisamente sus palabras y puedo repetirlas). Pero mi entusiasmo se acabó muy pronto. Llegado a casa examiné detenidamente mis zapatos. Los encontré un poco deformes, un tanto duros y resecos. No quise conceder mayor importancia a esta metamorfosis. Soy razonable. Unos zapatos remontados tienen algo de extraño, ofrecen una nueva fisonomía, casi siempre deprimente.
viernes, 18 de septiembre de 2015
viernes, 11 de septiembre de 2015
UN TRÁNSITO INEVITABLE
ESTACIONES DE PASO, de Almudena Grandes.
En Estaciones de paso, Almudena Grandes da muestra, una vez más, de una rigurosidad narrativa no exenta de gracia y destellos de originalidad. El escenario donde transcurren estas cinco historias es la adolescencia, pasaje obligado y único hacia el mundo de los adultos. Un lugar y un tiempo, una estación de paso, donde las experiencias vividas cobran una perdurabilidad y una significación posterior imborrables.
En Estaciones de paso, Almudena Grandes da muestra, una vez más, de una rigurosidad narrativa no exenta de gracia y destellos de originalidad. El escenario donde transcurren estas cinco historias es la adolescencia, pasaje obligado y único hacia el mundo de los adultos. Un lugar y un tiempo, una estación de paso, donde las experiencias vividas cobran una perdurabilidad y una significación posterior imborrables.
Cinco cuentos largos en donde los personajes viajan a través de situaciones
inevitables y decisivas, experiencias que dejarán huellas, valores y
aprendizajes que permanecerán más allá de esta etapa.
jueves, 10 de septiembre de 2015
ARREGLAR MIS CUENTAS CON EL MUNDO
Hace unos días murió Oliver Sacks, neurólogo y escritor inglés. Todos lo conocimos tal vez sin saberlo, todos los que tuvimos la suerte de ver la película Despertares, dirigida por Penny Marshall en 1990, por ejemplo.Tan hermosa como conmovedora, la película está basada en un hecho real de 1969, que tiene a Oliver Sacks como protagonista. El audaz médico, probó los efectos benéficos,aunque por desgracia temporales, de la droga L-Dopa en pacientes catatónicos que habían sobrevivido a la epidemia de encefalitis letárgica de 1917-1918. Interpretado magistralmente por Robin Williams, con Robert De Niro como el paciente protagonista, la película maravilla por muchos motivos: tal vez el primero, la entrega y el compromiso de este médico con sus pacientes. La valentía de intentar algo nuevo, teniendo a todo el saber médico en contra.
lunes, 7 de septiembre de 2015
PAÑO FIJO
Después
del último cigarrillo apagué todas las luces y subí a acostarme.
Al salir del baño vi luz en la casa de atrás. En el pequeño pasillo
que une los dos cuartos, apoyada sobre la baranda de la escalera me
quedé mirando el cuadro que tenía enfrente.
Recuerdo
cuando estaban construyendo mi casa y trajeron el marco que iba a
constituirse en paño fijo. Me pareció enorme. Un marco de madera
ancho donde luego pusieron un doble vidrio térmico.
No
se abre, no es una ventana, es una manera de que el jardín entre a
la casa a través del descanso de la escalera. Por ese vidrio se ven
los árboles, el cielo, el verde del jardín, y la casa de atrás.De
día entra el sol y la claridad, y de noche, toda la noche.
miércoles, 2 de septiembre de 2015
MICRORRELATOS
LA VERDAD SOBRE SANCHO PANZA -
Sancho Panza, que por lo demás nunca se jactó de ello, logró, con el correr de los años, mediante la composición de una cantidad de novelas de caballería y de bandoleros, en horas del atardecer y de la noche, apartar a tal punto de sí a su demonio, al que luego dio el nombre de Don Quijote, que éste se lanzó irrefrenablemente a las más locas aventuras, las cuales empero, por falta de un objeto predeterminado, y que precisamente hubiese debido ser Sancho Panza, no hicieron daño a nadie.
Sancho Panza, hombre libre, siguió impasible, quizás en razón de un cierto sentido de la responsabilidad, a Don Quijote en sus andanzas, alcanzando con ello un grande y útil esparcimiento hasta su fin.
LA MANZANA
La flecha disparada por la ballesta precisa de Guillermo Tell parte en dos la manzana que está a punto de caer sobre la cabeza de Newton. Eva toma una mitad y le ofrece la otra a su consorte para regocijo de la serpiente. Es así como nunca llega a formularse la ley de gravedad.
PADRE NUESTRO QUE ESTÁS EN EL CIELO
Mientras el sargento interrogaba a su madre y su hermana, el capitán se llevó al niño, de una mano, a la otra pieza...
- ¿Dónde está tu padre? - preguntó
- Está en el cielo - susurró él.
- ¿Cómo? ¿Ha muerto? - preguntó asombrado el capitán.
- No - dijo el niño -. Todas las noches baja del cielo a comer con nosotros.
El capitán alzó la vista y descubrió la puertecilla que daba al entretecho.
Sancho Panza, que por lo demás nunca se jactó de ello, logró, con el correr de los años, mediante la composición de una cantidad de novelas de caballería y de bandoleros, en horas del atardecer y de la noche, apartar a tal punto de sí a su demonio, al que luego dio el nombre de Don Quijote, que éste se lanzó irrefrenablemente a las más locas aventuras, las cuales empero, por falta de un objeto predeterminado, y que precisamente hubiese debido ser Sancho Panza, no hicieron daño a nadie.
Sancho Panza, hombre libre, siguió impasible, quizás en razón de un cierto sentido de la responsabilidad, a Don Quijote en sus andanzas, alcanzando con ello un grande y útil esparcimiento hasta su fin.
Frank Kafka
LA MANZANA
La flecha disparada por la ballesta precisa de Guillermo Tell parte en dos la manzana que está a punto de caer sobre la cabeza de Newton. Eva toma una mitad y le ofrece la otra a su consorte para regocijo de la serpiente. Es así como nunca llega a formularse la ley de gravedad.
Ana María Shua
PADRE NUESTRO QUE ESTÁS EN EL CIELO
Mientras el sargento interrogaba a su madre y su hermana, el capitán se llevó al niño, de una mano, a la otra pieza...
- ¿Dónde está tu padre? - preguntó
- Está en el cielo - susurró él.
- ¿Cómo? ¿Ha muerto? - preguntó asombrado el capitán.
- No - dijo el niño -. Todas las noches baja del cielo a comer con nosotros.
El capitán alzó la vista y descubrió la puertecilla que daba al entretecho.
José Leandro Urbina
domingo, 30 de agosto de 2015
Más Isidoro Blaistein : LA FELICIDAD
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